Un material sostenible no hace sostenible a un producto

El material importa. Pero es solamente una parte de la historia.

Cuando hablamos de sostenibilidad en textiles, una de las primeras preguntas suele ser:

¿De qué está hecho?

Algodón orgánico.
Poliéster reciclado.
Fibras recuperadas.
Materiales biodegradables.

Es una pregunta importante.

Pero después de trabajar alrededor del diseño, los textiles y la sostenibilidad, me interesa cada vez más otra pregunta:

¿Qué ocurre con ese material después de convertirse en producto?

Porque un buen material puede terminar convertido en un producto que se utiliza muy poco.

Una prenda puede estar fabricada con una fibra de menor impacto y tener una construcción que dificulte su reparación.

Un producto puede incorporar material recuperado, pero no responder a una necesidad real.

Por eso, para comprender la sostenibilidad de un producto, necesitamos ampliar la mirada.

No solamente:

¿De qué está hecho?

También:

¿Cómo está diseñado?

La vida de un producto está compuesta por decisiones

Me interesa pensar los productos textiles como una secuencia:

ORIGEN → DISEÑO → PRODUCCIÓN → USO → CUIDADO → REPARACIÓN → DESTINO

En cada etapa ocurre algo.

De dónde provienen las fibras.

Cómo se construye el producto.

Cuánto material necesita.

Dónde y cómo se fabrica.

Cómo llega hasta nosotros.

Cuánto lo utilizamos.

Cómo lo lavamos.

Cómo envejece.

Si podemos repararlo.

Si queremos seguir utilizándolo.

Y qué hacemos con él cuando deja de cumplir su función original.

Cuando observamos esta secuencia, el material deja de ser la respuesta y se convierte en una de muchas decisiones.

La Ellen MacArthur Foundation plantea algo similar al abordar la durabilidad en moda. Para que un producto pueda utilizarse durante más tiempo no basta con escoger determinados materiales: deben considerarse conjuntamente la elección material, la construcción y el refuerzo de componentes. Además distingue entre durabilidad física y durabilidad emocional, es decir, no solo cuánto tiempo puede resistir una prenda, sino cuánto tiempo continúa siendo relevante y deseable para quien la utiliza.

Diseñar para durar es más que diseñar algo resistente

Esta distinción me parece especialmente interesante.

Podemos fabricar técnicamente una prenda capaz de durar diez años.

Pero eso no significa necesariamente que alguien quiera utilizarla durante diez años.

La vida de un producto no depende solamente de su resistencia física.

También depende de nuestra relación con él.

¿Nos resulta útil?

¿Envejece bien?

¿Podemos cuidarlo?

¿Podemos modificarlo?

¿Sabemos repararlo?

¿Queremos conservarlo?

Kate Fletcher lleva esta conversación hacia el terreno del uso en Craft of Use: Post-Growth Fashion. Su investigación presta atención a las prácticas cotidianas, ingeniosas y muchas veces ordinarias mediante las cuales las personas usan y cuidan sus prendas. Su propuesta amplía la mirada sobre la sostenibilidad de la moda, dando al uso una importancia comparable a la creación del producto.

Esta perspectiva cambia una pregunta habitual.

En lugar de buscar solamente:

¿Cuál es el material más sostenible?

Podemos comenzar a preguntarnos:

¿Qué decisiones permitirían que este producto tenga una vida mejor y más larga?

Del objeto a la relación

Aquí aparece para mí uno de los desafíos más interesantes del diseño sostenible.

No diseñamos solamente objetos.

Diseñamos, en alguna medida, las condiciones para que exista una relación entre materiales, productos y personas.

Podemos facilitar que algo sea cuidado.

Podemos permitir que se desarme.

Podemos reforzar las zonas que sabemos que se desgastarán.

Podemos hacer posible una reparación.

Podemos permitir que una prenda se adapte.

Podemos pensar qué ocurrirá cuando ya no sea útil para su primer usuario.

De hecho, la Ellen MacArthur Foundation señala que mantener prendas en uso durante más tiempo requiere combinar el propio diseño con sistemas de cuidado, reparación, reventa y otros servicios que prolonguen su utilización.

Entonces el material sigue siendo fundamental.

Pero deja de cargar solo con toda la responsabilidad de ser “sostenible”.

PARA LLEVARSE

Un buen material puede ser un excelente comienzo. Pero nunca debería ser el final de la conversación.

O, dicho de otra manera:

Diseñar para durar no significa solamente diseñar algo que no se rompa. También significa diseñar algo que valga la pena seguir usando.

Referencias

Fletcher, Kate. (2016). Craft of Use: Post-Growth Fashion. Routledge.

Ellen MacArthur Foundation. (2021). Design products to be used more and for longer.

Ellen MacArthur Foundation. Fashion and the Circular Economy.

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