Cuando una prenda se rompe, comienza un pequeño proceso de diseño.
Un botón desaparece.
Una costura se abre.
El roce adelgaza una tela.
Un bolsillo comienza a desprenderse.
Aparece un agujero.
Muchas veces interpretamos estas señales como una indicación bastante sencilla: la prenda está vieja.
Pero si nos detenemos a observarla antes de descartarla, aparece otra posibilidad.
Tenemos frente a nosotros un problema que necesita ser comprendido.
Y eso se parece bastante a diseñar.
Primero hay que mirar
Antes de tomar una aguja necesitamos entender qué ocurrió.
¿Dónde está el daño?
¿Por qué apareció justamente ahí?
¿Qué material tenemos frente a nosotros?
¿Cómo está construida la prenda?
¿La tela está rota o simplemente se abrió una costura?
¿Es un daño aislado o esa zona está debilitada?
¿Necesitamos esconder la intervención?
¿O podemos hacerla visible?
¿Queremos devolver la prenda a su estado anterior o utilizar la reparación como una oportunidad para transformarla?
A partir de estas preguntas he comenzado a ordenar la reparación en cinco acciones:
MIRAR → ENTENDER → DECIDIR → REPARAR → CUIDAR
MIRAR lo que tenemos frente a nosotros.
ENTENDER el material, la construcción y el problema.
DECIDIR qué intervención tiene sentido.
REPARAR utilizando los recursos y conocimientos adecuados.
CUIDAR para intentar prolongar la vida de la prenda y prevenir nuevos daños.
Esta secuencia es la base de una metodología que estoy desarrollando alrededor del proyecto REPARAR.
Reparar no es solamente arreglar
Esta forma de entender la reparación dialoga con el trabajo de Kate Fletcher.
En Craft of Use, Fletcher propone mirar las prácticas de uso de las prendas como un territorio relevante para pensar la sostenibilidad. Su trabajo presta atención al cuidado, al conocimiento y a la capacidad de las personas para relacionarse de manera activa con aquello que visten, en lugar de entenderlas únicamente como consumidoras de productos terminados.
Desde una perspectiva sistémica, la Ellen MacArthur Foundation también sitúa la reparación entre las estrategias necesarias para mantener los productos en circulación y plantea que los productos deben diseñarse para durar más, ser reparados y posteriormente poder rehacerse.
Pero hay algo más que me interesa de la reparación.
Una prenda rota contiene información
Un codo desgastado.
Una rodilla rota.
El interior de un bolsillo destruido.
Una costura que falla repetidamente.
Una basta que se desprende.
Una tela que pierde resistencia en una determinada zona.
Todos esos daños cuentan algo sobre cómo usamos nuestra ropa.
Pero también pueden decirnos algo sobre cómo fue diseñada y fabricada.
Por eso la reparación puede ser más que una solución.
Puede convertirse en una forma de observación.
Si reparáramos cien pantalones y descubriéramos que una determinada zona falla sistemáticamente, dejaríamos de estar frente a cien problemas individuales.
Estaríamos frente a información que podría ayudarnos a diseñar mejores pantalones.
Y esta es una de las preguntas que más me interesa investigar:
¿Qué podríamos aprender sobre cómo diseñamos nuestra ropa si empezáramos a documentar sistemáticamente cómo se rompe?
Recuperar una prenda y recuperar conocimiento
Durante generaciones, muchas personas sabían resolver pequeños problemas textiles cotidianos.
Coser un botón.
Hacer una basta.
Cerrar una costura.
Zurcir.
Parchar.
Modificar una prenda.
No era necesario ser especialista para hacerlo.
Eran conocimientos cotidianos.
A medida que la ropa se volvió más accesible y abundante, reemplazar muchas veces pasó a ser más fácil que reparar.
Y junto con esa transformación hemos ido perdiendo cierta autonomía sobre los objetos que utilizamos.
Aprender a reparar no significa que todos tengamos que convertirnos en expertos en costura.
Significa algo mucho más sencillo:
saber que frente a una prenda dañada tenemos más de una posibilidad.
Esta recuperación de capacidades también tiene hoy una dimensión pública en Chile. La Estrategia de Economía Circular para Textiles al 2040 propone prolongar la vida útil de los textiles y reconoce la reutilización, la segunda mano y los oficios vinculados a la reparación como componentes de la transición hacia un sector textil más circular. Una de sus metas es precisamente impulsar oficios formales y empleos asociados a la economía circular.
La sostenibilidad también se aprende con las manos
Podemos leer sobre circularidad.
Podemos estudiar durabilidad.
Podemos conocer materiales.
Podemos hablar sobre extensión de vida útil.
Pero cuando una persona repara por primera vez una prenda propia ocurre algo distinto.
Tiene que tocarla.
Mirarla de cerca.
Entender cómo está construida.
Escoger un hilo.
Decidir cómo intervenir.
Equivocarse.
Volver a intentarlo.
Y finalmente volver a usarla.
La sostenibilidad deja de ser solamente un concepto y se convierte en una experiencia.
Por eso me interesa recuperar la reparación no como nostalgia ni simplemente como manualidad, sino como una herramienta contemporánea de diseño, aprendizaje e investigación.
Chile también necesita reparar
La discusión tiene además una escala que supera ampliamente nuestras prendas individuales.
Según el Ministerio del Medio Ambiente, Chile consume en promedio alrededor de 32 kilos de textiles por persona al año y genera más de 570 mil toneladas de residuos textiles anualmente, cerca del 7% de los residuos domiciliarios. El organismo también señala que más del 90% de la ropa utilizada en el país es importada.
Los textiles ya fueron incorporados como producto prioritario en el marco de la Ley REP y durante 2026 continúa el procedimiento para elaborar el decreto que establecerá metas de recolección, valorización y otras obligaciones asociadas.
Frente a cifras de esta magnitud, reparar una prenda no resolverá por sí sola el problema textil.
Pero puede ayudarnos a recuperar algo imprescindible para enfrentarlo:
la capacidad de entender, cuidar y valorar los textiles que ya existen.
Del taller al archivo
Aquí es donde quiero llevar esta investigación un poco más lejos.
Cada reparación podría dejar un registro.
ARCHIVO REPARAR Nº 001
Prenda: pantalón
Material: denim
Problema: desgaste en entrepierna
Causa observada: roce y debilitamiento progresivo del tejido
Intervención: refuerzo interior + zurcido
Resultado: prenda recuperada
Aprendizaje: _______
Una ficha no nos dice demasiado.
Cien podrían empezar a mostrarnos patrones.
Quinientas podrían constituir un pequeño cuerpo de conocimiento sobre cómo usamos, desgastamos, cuidamos y reparamos nuestra ropa.
Entonces el taller deja de ser solamente el lugar donde enseñamos a coser.
Se convierte también en un lugar para observar y aprender.
Y quizás ese conocimiento pueda regresar algún día al lugar donde comenzó el problema:
el diseño.
PARA LLEVARSE
Una prenda recuperada.
Una habilidad adquirida.
Un aprendizaje para diseñar mejor.
Referencias
Fletcher, Kate. (2016). Craft of Use: Post-Growth Fashion. Routledge.
Ellen MacArthur Foundation. Fashion and the Circular Economy.
Ministerio del Medio Ambiente de Chile. Estrategia de Economía Circular para Textiles al 2040.
Ministerio del Medio Ambiente de Chile. Textiles - Ley REP.